«Desde el Holocausto, nunca el antisemitismo ha sido tan fuerte»

01/Sep/2015

La Vanguardia, España, Por Henrique Cymermann

«Desde el Holocausto, nunca el antisemitismo ha sido tan fuerte»

En su infancia fue bautizado y pensó incluso
en llegar a cardenal, pero tras cincuenta años de carrera Abe Foxman se ha
convertido en uno de los judíos más influyentes del planeta.
Foxman, que vivió de niño la Shoá en sus
propias carnes junto a sus padres, trabajó medio siglo en la Liga
Antidifamación (ADL), que presidió durante casi treinta.
Ahora, a punto de retirarse, cuenta su
experiencia representando a los judíos de Estados Unidos ante nueve presidentes
norteamericanos.
En uno de nuestros encuentros en Nueva York,
pude escuchar como el jefe del Estado Mayor del ejército norteamericano primero
y luego el responsable de Defensa le llamaban para excusarse por una foto
difundida por soldados norteamericanos posando con una cruz gamada.
El mítico dirigente judío señala a La
Vanguardia que, según varios estudios, 40 millones de estadounidenses son
antisemitas. Aunque en Europa es peor: “¿Hace 50 años alguien se imaginaria que
en el 2015 los judíos en Europa se preguntarían si pueden seguir viviendo en
ese continente? ¿Alguien se imaginaría que aún tendríamos que luchar por
derechos como la circuncisión o las leyes dietéticas del kashrut?”
“Hace 50 años hubo tres previsiones que no se
realizaron. Primero, que no habría más judíos. El Time y el Newsweek estaban
llenos de historias y portadas vaticinando la desaparición de los judíos, y
aquí estamos nosotros más activos que nunca. Segundo, que no habría más
antisemitismo. La gente se imaginó que la Shoá concluiría con el antisemitismo
para siempre, y se equivocaron: desde el Holocausto, nunca el antisemitismo ha
sido tan fuerte. Por último, la mayoría de la gente se creía que Israel sería
un Estado normal aceptado por la comunidad internacional como cualquier otro
estado. Se equivocaron en todo”, sentencia Foxman.
Al expresidente de la ADL le preocupa la
erosión de la legitimidad internacional de Israel 67 años después de su
fundación. Según él, no se trata de un peligro existencial, pero sí de un
desgaste continuo en su posición moral y legal y en un esfuerzo incesante de
algunos por transformarlo en un estado rechazado. “Todo Estado tiene derecho a
defenderse a sí mismo, sólo Israel debe luchar por su autodefensa. Israel es el
único Estado del mundo que no puede decir: ‘Esta es nuestra capital’. Y eso es
puesto en duda incluso por su mejor amigo, Estados Unidos. En el pasado, lo que
los fieles de otras religiones podían hacer, los judíos lo tenían prohibido.
Hoy, lo que todo Estado puede hacer, Israel no puede. Yo sé que dejo mucho
trabajo para la próxima generación”, concluye.
Cuando le preguntamos por el origen del
antisemitismo, Foxman afirma sin titubear: “Celos”. Y explica: “Ellos ven el
éxito de los judíos del mundo igual que en la edad media creían que los judíos
lo controlaban todo: los bancos, las finanzas, el gobierno”. Cuando le pregunto
si realmente los judíos son más inteligentes que otros, Foxman contesta:
“Algunos lo dicen, citando por ejemplo la enorme cantidad de premios Nobel. Yo
creo que simplemente los judíos están más motivados. La educación es parte de
nuestra cultura desde siempre y eso parte de nuestro bagaje. Si tú perteneces a
un pueblo que no puede trabajar la tierra y que no puede ser carpintero, te
dedicas al estudio. Por eso casi no hay analfabetismo en la historia judía.
Desarrollas habilidades totalmente diferentes”.
La historia de Foxman recuerda un guión de
Hollywood. Bebé judío nacido en Polonia en 1940, huyó de los nazis con sus
padres y su niñera dirección oeste. Finalmente fueron arrestados por el
ejército alemán. Cuando los judíos recibieron la orden de recluirse en el
gueto, la niñera –que era católica– propuso quedarse con Abe, un bebe de quince
meses, y afirmó: “Todo durará unos días, quizás un par de semanas, y ustedes
volverán a recogerle”. Pero la ausencia de los padres se prolongó mucho más,
hasta que Abe cumplió cinco años. El niño fue bautizado y educado como
cualquier otro chico católico. “Ella me cuidó y me protegió durante cuatro
largos años de la guerra. Íbamos continuamente a la iglesia y yo rezaba todas
las noches antes de dormir. Me acuerdo incluso de que escupía a los judíos en
la calle”, recuerda.
Sus padres sobrevivieron de milagro y cuando
intentaron recuperarle, la niñera les contestó: “Yo le salvé la vida, él me
pertenece, así como a la Iglesia católica”. Luego intentó entregar al padre de
Abe y dijo a los soviéticos que él había colaborado con los alemanes. Su padre
fue arrestado e interrogado, pero finalmente le dejaron marchar. Un par de
semanas después le acusó de robar en la fábrica en la que trabajaba y volvió a
ser detenido y posteriormente liberado. A la tercera, trajo al KGB y, tras
volver a encarcelar al padre, le dijeron: “No tenemos tiempo para estos juegos.
Ustedes deben ir al tribunal, que los jueces decidan quién se quedará con la
custodia del niño”. El abogado de la niñera quería que le preguntasen a Abe,
pero el juez sentenció que era demasiado joven para valorar lo que era mejor
para él.
“Lo increíble es que si me hubieran preguntado
a mí, que estaba a punto de cumplir seis años, seguramente no estaría aquí hoy
en día. Me hubiese quedado con mi niñera y quizás hoy en día fuese un sacerdote
o un cardenal, quién sabe”, asegura Foxman, que a su vez confiesa que la niñera
que le salvó aún es parte de su vida: “Muchas veces viene a mí en mis sueños,
sueño con mis padres y sueño con ella”.
Después de la guerra, cuando ya se encontraba
con sus padres, y antes de partir de Europa oriental –a Palestina primero y a
EE.UU. después–, el pequeño Abe volvió a casa llorando diciendo a su madre:
“Mama me han insultado, me han llamado zyd (judío)”. “Curiosamente, toda mi
vida luché contra el antisemitismo y los prejuicios. Así fue como llegué a la
ADL, una organización creada en 1913”. En el 2008, por ejemplo, la organización
de Foxman entregó al FBI información que llevó al arresto de dos neonazis que
planificaban asesinar al entonces candidato a la presidencia Barack Obama.
Foxman habló también de forma fluida y
constante con todos los líderes israelíes en las últimas décadas. En su
opinión, Israel debe resolver el problema con los palestinos por su propio
interés. Por su propio futuro, no porque la paz vaya a reducir en nada el
antisemitismo. “Los antisemitas no necesitan hechos. Hasta 1967 no hubo asentamientos
y créeme que había muchísimo antisemitismo, incluso en Estados Unidos. La
solución del problema palestino sacará algunos pretextos a los antisemitas,
pero ya encontrarán otros”.
En opinión del líder judío norteamericano, “la
próxima administración norteamericana tendrá que enfrentarse con la confusión
actual de Oriente Medio y la importancia de Israel para EE.UU. será mayor que
ahora”.
En alguna ocasión, el ADL publicó en
periódicos como The New
York Times grandes anuncios advirtiendo de los
peligros de la islamofobia, especialmente después del 11-S. “No se lucha contra
el odio con odio”, rezaba el eslogan. Sin embargo, Foxman subraya ahora que el
número de incidentes antisemitas es diez veces superior al de ataques
islamófobos. Sólo en el año 2014 hubo 912 incidentes antisemitas en Estados
Unidos, un 21% más que el año anterior. “Y esto es en el país más amigo de los
judíos. ¿Ahora entiendes mi preocupación?”.
Cuando le preguntamos dónde estará el pueblo
judío dentro de cincuenta años, Foxman contesta: “Quién sabe, ya has visto lo
que pasó con las previsiones de hace cincuenta años. Yo soy un optimista.
Cuando veo las encuestas que indican que un 85% de los israelíes creen que
viven en el mejor lugar del mundo pienso que es un milagro. No será fácil, pero
akolyihyehbeseder (todo irá bien)”, dice sonriendo.